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"Descended into Hell" — Exploring God’s silence

April 2, 2007
This is one of my first posts in both English and Spanish that I’m reposting due to the upcoming Easter Vigil and because it may not have been read by most of our new readers.

This article of the Apostle’s Creed is certainly by far the most controversial for many Christians, but why? At first, it is hard to believe that the Son of God who is sinless would descend into hell, which we understand it to be a place where there is only pain and suffering.

As this can be a topic of deep theological discussions, I only attempt here to scratch the surface based on Joseph Ratzinger’s Introduction to Christianity and the Catechism of the Catholic Church.

The “Death of God”
In reality, even though as Christians we believe in the mystery of the resurrection, we may not feel as comfortable in accepting the fact that for the resurrection to be possible, Jesus had to experience death in the same way that all men do. The mystery of our faith is based in the reality that Jesus Christ in fact died; however, this was not an ordinary death. Jesus Christ as the Redeemer, descended into hell in a special way in order to proclaim “the Good News to the spirits imprisoned there.”[1]

Sheol, Hell, and Death
Scholars claim that the word “hell” in this article of the Creed may be a false translation of the word sheol, which meant in the Old Testament a state after death characterized by nothingness. Pope Benedict XVI, in his book Introduction to Christianity, challenges this interpretation of “hell”, which only implies that Jesus died, and inquires further into the meaning of hell and death.

It is in our human nature to be afraid of loneliness. According to the Pope, if we face certain situations, such as being alone in the presence of a corpse, for instance, we will become afraid of the body even though we are aware that we will not get hurt by it. However, if someone else would be in the room with us, our fears would go away, because we would no longer be alone faced with death.

Because we enter into death by ourselves with no one accompanying us, death is also considered as utter loneliness under the Old Testament definition of sheol. This is why the Pope defines death as “absolute loneliness,” but goes further into saying that hell is “death into which love cannot longer reach.” [2]

Christ Conquers Death
Jesus also experienced this loneliness leading up to His death when He cried for the Father: “My God why have you forsaken me?”[3] Subsequently, because prior to the Incarnation, death or the state after death (sheol) was considered as complete loneliness, it is important that Christ’s death would differ from this earlier idea. He descended into hell, our final loneliness, and opened its gates to reach us with His love. When Christ died, death and hell no longer meant the same thing, because from that point on love resided in death.

“Since this love-death of our Lord, death has taken on a quite different meaning; it can become for us an expression of our purest and most living love, assuming that we take it as a conferred opportunity to give ourselves unreservedly into the hands of God” [4]

Scripture and other non Biblical References for Personal Study

Mt 27:52; Mt 12:40; Acts 2:27, 31;Rom 10:7; Eph 4:9; 1 Pet 3:19ff, 4:6
Catechism of the Catholic Church, 632-637
Joseph Ratzinger, Introduction to Christianity
Johann Auer and Joseph Ratzinger, Eschatology: Death and Eternal Life
Hans Urs Von Balthasar, Credo

[1] Catechism of the Catholic Church, 678.
[2] Joseph Ratzinger, Introduction to Christianity (San Francisco, CA: Ignatius Press, 1990), 227
[3] Mk 15:34
[4] Hans Urs Von Balthasar, Credo (San Francisco, CA: Ignatius Press, 2005), 54.

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Artículo en Español

Este artículo del Credo de los Apóstoles es verdaderamente el más controversial para muchos Cristianos, pero por qué? Al principio, es difícil creer que el Hijo de Dios, quien es libre de pecado, hubiese bajado al infierno, que para nosotros es un lugar donde sólo puede haber dolor y sufrimiento.

Porque este tópico requiere discusiones teológicas profundas, aquí solo intento tratar este tema en una manera muy simple basada en el libro de Joseph Ratzinger, Introducción al Cristianismo y el Catecismo de la Iglesia Católica.

La “Muerte de Dios”
En realidad aunque como Cristianos nosotros creemos en el misterio de la resurrección, todavía no nos sentimos muy cómodos con la idea de que para que la resurrección hubiese podido ser posible, Jesucristo tuvo que morir de la misma manera que todos los hombres mueren. El misterio de nuestra fe está basado en que Jesucristo de verdad murió y que esta muerte no fue como cualquier otra. Jesucristo como Redentor, bajó al infierno en una manera especial para poder proclamar “la Buena Nueva a los espíritus que estaban encarcelados.” [1]

Sheol, Infierno, y Muerte
Estudios alegan que la palabra “infierno” en esta parte del Credo puede que sea una traducción errónea de la palabra sheol, que significa en el Antiguo Testamento un estado después de la muerte compuesto de la nada. El Papa Benedicto XVI, en su libro Introducción al Cristianismo, cuestiona esta teoría que solo implica que Jesús murió, e investiga más el significado del infierno y la muerte.

Es parte de nuestra naturaleza humana temer la soledad. Según el Papa, si nosotros enfrentamos ciertas situaciones, como por ejemplo estar solos en la presencia de un cadáver, vamos a empezar a tenerle miedo al cuerpo aunque nosotros sabemos que no hay manera de que nos pueda hacer daño. Sin embargo, si alguien estuviera con nosotros en ese momento, nuestros miedo no fuera tan intenso, porque no estuviéramos solos enfrentando la muerte.

Puesto que nosotros entramos solos a la muerte sin nadie que nos acompañe, la muerte es también considerada como una soledad total bajo la definición de sheol en el Antiguo Testamento. Tal es la razón por la cual el Papa define la muerte como una “soledad absoluta,” pero va incluso más lejos diciendo que el infierno es una “muerte en la cual el amor no puede penetrar.” [2]

Cristo Conquista la Muerte
Jesús también sufrió esta soledad antes de su muerte cuando gritó al Padre: “Dios mío, Dios mío, por qué me has desamparado?” [3] Por consiguiente, porque antes de la Encarnación la muerte o el estado después de la muerte (sheol) era considerada como una soledad total, es importante que la muerte de Cristo fuese diferente de esta idea. El bajó al infierno, nuestra soledad final, y abrió sus puertas para darnos su amor. Cuando Cristo murió, la muerte y el infierno ya no significaban lo mismo, porque desde ese momento, el amor residió en la muerte.

“Desde este amor-muerte de nuestro Señor, la muerte ha tomado un significado bastante diferente; puede convertirse para nosotros en una expresión de nuestro amor más puro y más vivo, asumiendo que lo tomamos como una oportunidad que nos ha sido dada sin reservas en las manos de Dios.” [4]

Referencias para estudio personal

Mateo 27:52; Mateo 12:40; Hechos 2:27, 31; Romanos 10:7; Efesios 4:9; 1 Pedro 3:19ff, 4:6
Catecismo de la Iglesia Católica, 632-637
Joseph Ratzinger, Introducción al Cristianismo
Johann Auer and Joseph Ratzinger, Eschatology: Death and Eternal Life
Hans Urs Von Balthasar, Credo

[1] Catecismo de la Iglesia Católica, 678.
[2] Joseph Ratzinger, Introduction to Christianity (San Francisco, CA: Ignatius Press, 1990), 227
[3] Mk 15:34
[4] Hans Urs Von Balthasar, Credo (San Francisco, CA: Ignatius Press, 2005), 54.

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